"Escorada la vista, la toma, la fotografía girada, retorcido el efecto, le queda a uno la obligación de recomponer la perspectiva destruida o morir en el intento. Uno sale desorientado de fotografías como esta donde el ojo del que mira no coincide con el del mirado como no coincide tampoco con el de quien miró. Una ventana rectangular y abierta al juego del puzzle sin piezas que es la mirada del fotógrafo, la del que mira y la del fotografiado. Todas esas miradas que otras veces parecen confluir, si no unas otras, aquí parecen seguir haciéndolo pero en ese punto difuso de un desubicado espacio recreado a instancia del fotógrafo que es quien nos propone la búsqueda. Porque lo que ve, afortunadamente, no es sólo lo que mira."